Calcificaciones

Es curioso cómo los humanos luchamos contra nuestra percepción de la realidad, lo cual la calcifica, paradójicamente, alargando en el tiempo aquello que buscamos que se acabe.

Mi percepción odia, y juzga, y detesta... pero “algo” internamente, que tiene una identidad, una personalidad, dice “eso está mal, no debería estar sucediendo”, pero la obviedad de la realidad es mucho más grande que el discurso de ese observador, porque, “no debería”, pero sucede. El sucede, le puede al no debería. Obvio no? Es tan obvio, que me asombra que no nos demos cuenta, y suene más fuerte el “debería”, que lo que sucede.

Acústico me explica que el sonido puede estar en figura, o en el fondo. La figura es como el sonido principal y el fondo el acompañamiento. A veces, tomo a esa orquesta interna mental y veo que los “deberías”, tomaron el fondo de forma automática, como esas musiquitas que están ahí, y ni te das cuenta, pero que te movilizan inconscientemente.

En cualquier caso, la ATENCIÓN nos lleva a que tome figura lo que estaba en el fondo. A blanquear lo que estaba oscuro. Y ahí se encuentra uno con el engaño, con lo que era obvio. La realidad de mi percepción y el debería sonando. Ahí la orquesta sonora empieza a tomar coherencia, al blanquearse el sonido de fon-do.

Un odio, un juicio, un desprecio... explorado sin el intermediario moral de los deberías, es solo un músico más de la orquesta, que toma otra función en la inclusión de la observación que tiene interés por descubrirle.

Lo que está sucediendo, está sucediendo... es realidad; esto tiene la coherencia que no puede superar la lógica de lo que debería estar sucediendo. Y asumir lo que sucede, paradójicamente, tiene la posibilidad de mutarlo.


“Yo también soy Cercei Lannister”
Divina Buenaventura Estupefacta



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