Divinadas...




Me observo, observo las estructuras y las reacciones que componen este yo, en la neutralidad de ser un investigador del laboratorio del propio ser. Observo sin esperar resultado, más que conocer aquello que me compone, sin pretender cambiarlo, sin tratar de mejorarlo, sin juzgar las reacciones y emociones inconfesables que habitan lo profundo de este yo. Entonces, poco a poco, va brotando algo que nada tiene que ver con lo que veo, algo que incluye todo amorosamente, algo que, en sí mismo, es destructor de lo que veo y creador de lo desconocido, que descompone la lógica con la que estaban unidos los elementos reactivos, y me las devuelve unidas en una lógica completamente nueva, amorosa y brillante.

La belleza, así, va surgiendo como resultado de la exploración “científica” de lo que me constituye como un yo, no porque mi alma de artista busque la belleza, sino porque el resultado natural de aquella investigación neutra, la da como fruto.

El artista, entonces, veo, ya no soy yo, ya no dirijo hacia dónde colocar los elementos para que sean bellos, sino que permito, cooperando con aquello, no con una fe ciega que me haga instrumento de un intermediario, sino como elemento interviniente, alimentado por la lógica de lo que se va creando. La lógica dirige y renueva todo el tiempo. Es un arte que no está sometido a ningún parámetro, ni siquiera el de la belleza.

Comentarios

  1. Muchas gracias Laurita por compartir, te envío un fuerte abrazo. A mi las últimas semanas me hay llevado a realizar una observación más neútra y mi biológía lo ha resentido y más en este mes de sincronización pues mi punto de encaje fue -152

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